Colmenar de la Oreja: un viaje entre vino, arte y tradición gastronómica

La jornada en Colmenar de la Oreja nos recordó que el enoturismo es mucho más que vino: es cultura, historia y gastronomía entrelazadas en un mismo territorio. Este municipio madrileño, con raíces profundas en la tradición vinícola y artística, nos abrió sus puertas para vivir una experiencia completa.

Bodegas Peral: tradición familiar y vinos con carácter

El día comenzó en Bodegas Peral, donde nos recibió Jesús Peral, enólogo y propietario. Su pasión por la tierra y el vino se refleja en cada palabra y en cada copa. La degustación incluyó:

  • Sobremadre Blanco y Clarete, frescos y con marcada tipicidad local.
  • Menina Crianza, elegante y con estructura.
  • Arabía, un vino «incalificable» con mucha personalidad, que reúne la esencia y espíritu del hermano de Jesús, a quién está dedicada su elaboración.

La visita fue un viaje a la esencia de Colmenar de la Oreja, donde la tradición se mantiene viva en manos de familias que han hecho del vino su legado.

Museo de Ulpiano Checa: arte multidisciplinar

La siguiente parada fue el Museo de Ulpiano Checa un espacio que rinde homenaje a este artista colmenareño de fama internacional. Pintor, escultor e ilustrador es reconocido internacionalmente por sus escenas históricas y de gran dinamismo. La visita guiada nos permitió descubrir la fuerza narrativa de sus lienzos, que dialogan con la historia y la identidad del municipio.

Bodegas Pedro García: autenticidad y cercanía

En Bodegas Pedro García nos recibió Francisco, gerente y propietario, quien compartió con nosotros la filosofía de su proyecto. La cata incluyó:

  • Pedro García Malvar, blanco aromático y fresco.
  • La Romera, un tinto con carácter y equilibrio.

La sencillez y cercanía de Francisco reflejan la autenticidad de estas bodegas, que apuestan por vinos honestos y representativos de su origen.

Ambas bodegas guardan tesoros ocultos en sus cuevas subterráneas, y que nos han sorprendido muy gratamente.

La compañía de la Oficina de Turismo

Durante la jornada se unió al grupo Isabel Trujillo, responsable delegada de la Oficina de Turismo de Colmenar de la Oreja, quien nos acompañó en las visitas y aportó contexto sobre la riqueza cultural y patrimonial del municipio. Su presencia reforzó la idea de que el enoturismo es también una herramienta de promoción y orgullo local.

Restaurante Crescencio: tradición en la mesa

El almuerzo en el Restaurante Crescencio fue un homenaje a la cocina tradicional colmenareña:

  • Poza del Colmenar en pan de Oreja, un mollete jugoso relleno de tomate, cebolla y atún. Muy jugoso y sabroso.
  • Surtido de chacinas y queso curado La Rosa Amarilla con membrillo, sabores intensos y auténticos.
  • Carne al desarreglo con patatas chulas, plato típico que resume la esencia de la cocina local. Paciencia e intensidad de sabores, que rescata la cocina de nuestras abuelas.
  • Tarta de queso y helado de vainilla, un final dulce y reconfortante.

Cada bocado fue un recordatorio de que la gastronomía es parte inseparable de la identidad de Colmenar de la Oreja.

Conclusión

Colmenar de la Oreja es un destino recomendado para dos o tres días, si quieres tener una experiencia completa, de la que fue en su tiempo la tercera ciudad más grande de Madrid: vinos que hablan de tradición y territorio, arquitectura singular, arte que conecta con la memoria colectiva, y una gastronomía que celebra la autenticidad de la cocina local. Una experiencia que demuestra cómo el enoturismo y la cultura se dan la mano para ofrecer al visitante un relato único y memorable.

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